Bartelby el Escribiente
No se pudo agregar al carrito
Add to Cart failed.
Error al Agregar a Lista de Deseos.
Error al eliminar de la lista de deseos.
Error al añadir a tu biblioteca
Error al seguir el podcast
Error al dejar de seguir el podcast
Obtén 30 días de Standard gratis
Compra ahora por $1.43
-
Narrado por:
-
Carlos Ramos
-
De:
-
Herman Melville
Narra la historia un abogado de nombre desconocido que tiene su oficina en Wall Street, Nueva York, quien, según sus propias palabras, "en la tranquilidad de un cómodo retiro, trabaja cómodamente con los títulos de propiedad de los hombres ricos, con hipotecas y obligaciones". Tiene tres empleados, con los apodos de Turkey ("Pavo"), Nippers ("Tenazas") y Ginger Nut ("Nuez de jengibre"), a los cuales describe en la obra.
Turkey y Nippers son copistas, o escribientes, en tanto que Ginger Nut, que tiene sólo doce años, es el chico de los recados. Los dos escribientes no son suficientes para hacer el trabajo de la oficina, por lo cual el narrador pone un anuncio para contratar un nuevo empleado, al reclamo del cual acude Bartleby, quien es de inmediato contratado. Su figura es descrita como "pálidamente pulcra, lamentablemente respetable, incurablemente solitaria"
©2019 Herman Melville (P)2019 Pegasus ClassicsLos oyentes también disfrutaron:
Una narración atractiva
Se ha producido un error. Vuelve a intentarlo dentro de unos minutos.
«Preferiría no hacerlo» (I would prefer not to).
Esa fórmula se repetirá ante cualquier orden: copiar, revisar, salir de la oficina, comer, vivir. La pasividad absoluta de Bartleby irá desmontando, una a una, las normas del despacho y, simbólicamente, las del mundo que lo rodea.
La resistencia pasiva
La grandeza de Bartleby reside en que no se rebela activamente. No grita, no destruye, no argumenta. Simplemente se niega. Esa negación pura es mucho más peligrosa que una revolución violenta porque no ofrece un “otro” sistema que pueda ser combatido o asimilado. Es una grieta en la lógica capitalista: el trabajador deja de ser intercambiable y predecible.
Melville, que había vivido la brutalidad del trabajo en los barcos balleneros y la precariedad editorial, convierte a Bartleby en el primer “huelguista ontológico” de la literatura. Su negativa no pide mejoras salariales ni condiciones; cuestiona la propia necesidad de ser útil en el sistema.
Los personajes como alegoría social
• El narrador: Representa al liberalismo benévolo y pragmático. Intenta “comprender” a Bartleby, le ofrece dinero, le busca excusas, hasta llega a mudarse de oficina para no verlo. Su bondad es real, pero siempre condicionada a que Bartleby vuelva a ser productivo. Al final, su frustración revela que la caridad burguesa tiene un límite: la incomodidad.
• Turkey y Nippers: Los otros escribientes. Son caricaturas del trabajador alienado: uno es alcohólico por las tardes, el otro es agresivo por las mañanas. Juntos representan la maquinaria imperfecta pero funcional del sistema. Bartleby, al negarse, los vuelve ridículos.
• Bartleby: Figura casi cristológica y kafkiana al mismo tiempo. Su cuerpo se vuelve cada vez más etéreo (adelgaza, se queda inmóvil mirando la pared). Es el “hombre sin cualidades” que anticipa a Musil y a Camus.
Temas centrales
a) La alienación en la ciudad moderna
Wall Street es un laberinto de muros de ladrillo. Bartleby pasa horas mirando una pared en blanco desde su ventana. La imagen es escalofriante: el capitalismo no solo explota el cuerpo, sino que fabrica espacios que anulan la mirada. Melville ya intuía lo que hoy llamamos “burnout” y “depresión laboral”.
b) El lenguaje y el poder
La frase “I would prefer not to” es una obra maestra lingüística. No es un “no” rotundo (que permitiría confrontación), ni un “sí” (que mantendría el orden). Es una cortesía que desarma. Bartleby usa las reglas de la cortesía victoriana para destruirlas desde dentro.
c) Existencialismo avant la lettre
Aunque Melville escribe en 1853, Bartleby es el primer gran personaje existencialista de la literatura. Su progresiva inmovilidad recuerda al “hombre absurdo” de Camus: vive en un mundo sin sentido y elige no participar. La famosa frase final del narrador —“Ah, Bartleby! Ah, humanidad!”— es una de las más desgarradoras de la literatura americana.
d) La caridad como ideología
Melville critica la filantropía que solo busca restaurar el orden. El narrador lee sobre “la caridad cristiana” pero nunca logra ver a Bartleby como un igual. Cuando Bartleby termina en la prisión de los Tombs, el narrador lo visita y le ofrece comida… pero ya es tarde. La compasión llega siempre después de haberlo expulsado.
El huelguista ontológico
Se ha producido un error. Vuelve a intentarlo dentro de unos minutos.