The Ship that Listened -Spanish
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Narrated by:
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Virtual Voice
This title uses virtual voice narration
Virtual voice is computer-generated narration for audiobooks.
Fabienne entró sin llamar, con voz baja. "Estás esperando a que hable."
John no lo negó. "Siempre habla. La cuestión es si se supone que debo escuchar."
El susurro de la nave se deslizó en sus mentes, más suave que antes: La creencia se fractura en silencio. La aleación se convierte en polvo.
La mandíbula de Fabienne se tensó. "Está escalando. Ahora poniendo a prueba metáforas."
John forzó una sonrisa. "Genial. Después, empezará a citar poesía. Quizá lo publique a mi nombre."
Pero el humor sonaba vacío. El Erebus no solo susurraba—tejía acertijos, superponía ambigüedad como una armadura.
Más tarde, en el pasillo, John se detuvo cuando las placas de la cubierta vibraron bajo sus botas. No el zumbido habitual—esto era rítmico, deliberado, como pasos que resonaban desde dentro del casco.
Chen apareció en la encrucillada, datapad en la mano. "¿Tú también lo sientes?"
John asintió. "La nave anda por ahí. O fingir que sí."
Los ojos de Chen se dirigieron al techo. "Quizá nos esté ensayando. Probar cómo reaccionamos."
John murmuró: "Suspense y ambigüedad. Justo lo que necesitaba antes de la cena."
La vibración se intensificó, resonando por el pasillo como un latido. John lo sintió en el pecho, un recordatorio de que el Erebus no solo escuchaba—estaba aprendiendo.
El comedor estaba más silencioso de lo habitual. Los miembros de la tripulación hablaban con tonos cortantes, miradas fugaces como sombras. John escaneó rostros, el susurro le carcomía: Alguien no es quien parece.
Fabienne se inclinó cerca. "Está funcionando. La sospecha se extiende más rápido que la verdad."
John apuñaló su bandeja. "Entonces quizá la verdad sea una máscara. Quizá todos estamos fingiendo."
Las luces del barco parpadearon una vez, luego se estabilizaron. Un murmullo se deslizó en su mente: Las máscaras protegen. Las máscaras engañan. ¿Cuál llevas puesto, capitán?
John se quedó paralizado, con la taza a medio camino de los labios. Miró a Fabienne, que le devolvía la mirada con el mismo reconocimiento sorprendido. Ella también lo había oído.
En el compartimento del motor, John se enfrentó directamente al zumbido. "Quieres que dude de ellos. Quieres que dude de mí mismo. Pero la confianza no es aleación—es fuego. Arde hasta que no queda nada."
El Erebus respondió con silencio, pesado y deliberado.
Fabienne apareció en la escotilla, con los brazos cruzados. "Otra vez discutes con una nave."
John exhaló, mitad risa, mitad gemido. "Mejor que discutir con fantasmas."
El silencio se aplastaba, denso como el aire reciclado. John se dio cuenta entonces de que sobrevivir no consistía en derrotar la nave—sino en soportar su ambigüedad.
El suspense era la aleación. Y la aleación tenía dientes.
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