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Devocionales Bíblicos Jesus Is Life

Devocionales Bíblicos Jesus Is Life

By: Jesus Is Life
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Breve estudio de la Biblia, capítulo a capítulo a través de los devocionales diarios.Jesus Is Life Christianity Ministry & Evangelism Spirituality
Episodes
  • Reflejar a Cristo
    Mar 11 2026

    1 PEDRO 2.
    REFLEJAR A CRISTO
    19 … Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto. 20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal. Pero, si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes. 21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió* por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. 22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. 23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia.
    La persona que ha entregado su vida Jesucristo, no están libres de padecer sufrimientos propios de este mundo perverso y pecador. Algunos sufrimientos son el resultado directo del pecado que el creyente sigue cometiendo pese a su conversión a Cristo; otros tienen lugar por su necedad y otros son el resultado de vivir en un mundo caído dominado por satanás y sus aliados. En este pasaje: el apóstol Pedro se refiere a un sufrimiento que viene como resultado de la fe en Jesucristo y por hacer el bien. En el comienzo de la iglesia primitiva, los creyentes eran odiados por los inconversos, por eso, constantemente buscaban la manera de ofenderlos y lastimarlos con insultos, calumnias, maltratos físicos y psicológicos, pese al buen comportamiento que mostraban delante de ellos. A los inconversos no les importaba para nada las buenas acciones que realizaban los creyentes, al igual que no les importo los milagros realizados por Jesucristo en favor del pueblo. Al no importarles las buenas acciones de Jesucristo, tomaron la decisión de colgarle en el madero. Jesucristo nunca pecó, pero sufrió por sus buenas acciones en favor de toda la humanidad.
    El verdadero carácter de un redimido por la preciosa sangre de Jesucristo, se forja no en la comodidad, sino en el sufrimiento injusto. No se trata de que el creyente aguante castigos merecidos por sus propios errores, eso en realidad no impresiona a nadie. El mérito está cuando el creyente soportar con paciencia maltratos injustificados por parte de los hombres perversos y pecadores, pese a su buen comportamiento y sus buenas acciones. Dios se complace en esa respuesta que manifiestan sus hijos, porque refleja el corazón de su amado Hijo Cristo Jesús. Pues el eterno Creador los llamó de las tinieblas del pecado, a dejar atrás todo lo malo, para que empiecen a hacer el bien, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Su amado Hijo Jesucristo sufrió en la cruz del calvario, para darles la libertad de toda condenación en el final de los tiempos.
    Jesucristo es un claro ejemplo de comportamiento de un verdadero hijo de Dios, por eso, toda persona que entrega su vida a Él, tiene que imitarlo en todo y seguir sus pasos hasta que Dios los llame a su presencia. El unigénito Hijo de Dios nunca pecó y jamás engañó a nadie. No respondió con insultos cuando lo insultaban, ni amenazó con vengarse cuando agonizaba en el madero, en su lugar, suplico a su Padre eterno que no tomara en cuenta la maldad que estaban cometiendo en su contra. Jesucristo cuando estuvo en este mundo, nunca devolvió mal por mal, siempre dejo todas sus causas en manos de su amado Padre celestial, quien siempre juzga con justicia. Al igual que Jesucristo, el creyente tiene que soportar con paciencia los maltratos injustificados de los hombres perversos, dejando toda su causa en las manos de Dios Padre, teniendo la certeza que Él los juzgara con justicia, y pagara a cada uno conforme a sus acciones perversas en contra de sus hijos.

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  • 1 PEDRO 1. SER SANTOS
    Feb 21 2026

    1 PEDRO 1. SER SANTOS


    1 Pedro 1:14 Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, 15 pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. 16 Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque yo soy santo. NTV.


    Tras la conversión a Cristo, los deseos de la vieja naturaleza de pecado no desaparecen de la noche a la mañana de la vida del nuevo redimido. Esos deseos perversos, permanecen y están latentes, esperando el momento oportuno para manifestarse. La única manera de que el creyente no ceda a los impulsos de su vieja naturaleza, es permaneciendo en una estrecha comunión con Dios, mediante la oración y el estudio de las Sagradas Escrituras. Solo de esta manera, el creyente podrá llevar una vida bajo la voluntad de Dios, apartado del pecado y los placeres que le ofrece este mundo.


    Los redimidos por la preciosa sangre de Jesucristo, tienen que reflejar la santidad de Dios Padre en cada cosa que piensen, digan o hagan. A diferencia de los dioses romanos o otros dioses del mundo antiguo, el único Dios verdadero, Yahvé, no es belicoso, adúltero ni rencoroso. De la misma manera, a diferencia de los dioses populares de los cultos paganos en el primer siglo, Yahvé no es sanguinario ni promiscuo. Yahvé es un Dios de misericordia y justicia que cuida personalmente de cada uno de sus discípulos. El amoroso Padre eterno espera que todos sus hijos lo imiten, y sean santos tal como lo es Él.


    Ser santo, implica que los creyentes deben mantenerse siempre devotos o dedicados a Dios, separados para su uso especial, apartados del pecado y de su influencia de este mundo, practicando la verdad, la justicia, la bondad, el amor y la misericordia. Es importante que los hijos de Dios se mantengan apartados de la maldad de este mundo y ser diferentes a las personas que todavía no reconocen el Señorío de Jesucristo en sus vidas. Deben apartarse de sus prácticas y sus costumbres pecaminosas, ya que, ya no pertenecen a este mundo, sino que pertenecen al reino de los cielos.


    Los creyentes no deben ser diferentes solo por el hecho de serlo. Lo que los hace diferentes son las virtudes de Dios aplicadas a sus vidas. Sus prioridades deben ser las de su amado Padre eterno que está en el reino de los cielos. Esta nueva manera de vivir del creyente, contrasta en gran manera a su antigua vida sin Jesucristo. Jamás los redimidos llegaran a ser santos por sus propios esfuerzos, por eso, Dios en su infinito amor y misericordia les da su Espíritu Santo para ayudarnos a ser obedientes y les da poder para vencer el pecado.


    De ninguna manera el creyente debe escusarse diciendo que no puede evitar cometer pecado, pues si puede evitarlo, ya que está dotado del poder de Dios para poder vencer las tentaciones que le envíe el maligno a su vida. Además, el creyente tiene la ayuda del Espíritu Santo que mora en su interior desde su conversión. Por eso, no caben excusas delante de Dios. Si el creyente peca, es porque no está en una estrecha comunión con Dios Padre, y su vida no refleja la santidad que demanda de todos sus hijos.

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    6 mins
  • SANTIAGO 5. ORACIÓN Y SANIDAD
    Feb 12 2026

    ORACIÓN Y SANIDADSantiago 5:14 ¿Alguno está enfermo? Que llame a los ancianos de la iglesia, para que vengan y que oren por él y lo unjan con aceite en el nombre del Señor. 15 Una oración ofrecida con fe, sanará al enfermo, y el Señor hará que se recupere. Y, si ha cometido pecados, será perdonado. 16 Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos. NTV.Las enfermedades no solo atacan el cuerpo, sino que también erosiona la fe, aísla al ser humano y lo confronta con su fragilidad. Frente a esto, muchas personas buscan respuestas en la ciencia, en la medicina o incluso en soluciones temporales que calman el síntoma, pero no sanan la raíz, porque no todas las enfermedades físicas que le sobre viene a las personas, son consecuencias de problemas fisiológicos dentro del organismo, muchas veces estas enfermedades tienen raíces espirituales. Pero las raíces no siempre serán consecuencias directas de algún pecado no confesado a Dios. Algunas de estas enfermedades pueden estar entrelazadas con cargas de culpa, amargura, la falta de perdón a un prójimo que le haya ofendido, o pecados no resueltos. Cualquiera que sea la raíz de una enfermedad que le sobreviene al hombre, puede ser sanada por el poder del eterno Creador, en conformidad a su voluntad.Ante una enfermedad no resuelta por la ciencia médica, las personas tienen que realizar un auto análisis interno de su vida y buscar la raíz causante de su enfermedad. Una vez que se la identifique, tiene que ser tratada caso contrario no encontrará la sanidad que tanto anhela. Si la raíz de la enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que buscar el perdón de Dios con un corazón quebrantado y humillado. Pero si la raíz, es por una carga de culpa, amargura, la falta de perdón, o pecados no resueltos, tiene que tratar de resolverlo con la ayuda en oración de algún creyente maduro en la fe, que esté llevando una vida en conformidad a la voluntad de Dios Padre.El apóstol Santiago da una instrucción a los creyentes que están atravesando por una enfermedad física, emocional o espiritual. Si algún creyente está enfermo, tiene que llamar al pastor o líder de su congregación, si fuese el caso de que su enfermedad es consecuencia de un pecado no confesado, tiene que confesar ese pecado para que ore por su perdón, sanidad y le unja con aceite en el nombre del Señor. La confesión mutua de pecados no es para exponer, sino para liberar. Es un acto de vulnerabilidad que rompe las cadenas del aislamiento y abre la puerta a la gracia. Cuando las personas confiesan, no solo reciben perdón de Dios, sino también el abrazo sanador de la comunidad.La oración a Dios por sanidad tiene que ser ferviente, es decir, aquella que brota del corazón humillado, llena de pasión, fe en el poder sanador de Dios. No se debe subestimar el poder de arrodillarse junto a otro creyente y elevar una oración ferviente, porque en ese momento, el cielo se inclina hacia la tierra, y el mismo Jesús el Gran Médico y Sumo Sacerdote entra en la habitación para sanar, perdonar y restaurar. En su instrucción, el apóstol Santiago recomienda que el enfermo debe ser ungido con aceite. La unción con aceite, es un símbolo rico en la Escritura, representa la presencia del Espíritu Santo, la consagración para un propósito divino, y en este contexto específico, se convierte en un signo visible de la oración de fe. No es el aceite en sí lo que tiene poder mágico, sino lo que representa: la unción del Espíritu y la fe puesta en acción a través de la obediencia a la Palabra de Dios.

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